domingo, 24 de octubre de 2021

Crítica teatral: Fama el musical /Remenber my name / teatre Apolo Barcelona


  

Fama la película dirigida por Alan Parker se estrenó en 1980 y dos años después se convertía en una de las series de televisión más populares de la época, dejando un grato recuerdo a miles de espectadores y plantando a no pocos jóvenes la semilla de la danza y las artes escénicas en aquella década. Poco después de finalizar la serie, se estrenaba en 1988 la primera versión teatral en Miami y después por otras partes del mundo. En España se estrenó el montaje teatral de Fama en catalán en 2006 en el teatro Tívoli bajo la dirección de Ramón Ribalta y coreografía, ya por entonces, de Coco Comin. Más tarde se adaptó al castellano, realizando una gira por toda España y volviendo a recabar en Barcelona en 2009 en el teatro Apolo. Ahora doce años después, en el renovado teatro Apolo, brilla nuevamente Fama el musical.

Bajo la dramaturgia de José Fernández, la dirección artística de la incombustible Coco Comin y la dirección musical de Pablo Salinas, Fama el musical ha vuelto con nuevos bríos y renovado no solo en la adaptación del texto original sino también en la parte musical.

La historia es de sobras conocida: un grupo de jóvenes estudiantes va a iniciar su estancia en la High School for the Perfoming Arts en Nueva York. Se quieren formar en distintas disciplinas artísticas como danza, música y actuación, pero esto no será algo fácil. Un camino plagado de alegrías, frustraciones, romances y lucha, porque claro, la fama cuesta y ahí es donde van a empezar a pagar… ¡con sudor!.



Fama el musical nos invita a un viaje nostálgico al pasado para aquellos que vivimos el fenómeno televisivo ochentero, ya desde que se levanta el telón y nuestra mirada se posa en el clásico rótulo con el nombre School of Arts, además de encontrarnos en él algo desvencijado hall de la escuela. En este escenario se desarrolla toda la acción, aunque de forma muy rápida y simple nos podremos encontrar tanto en la zona de taquillas, como en la clase de danza, de literatura o incluso en una estación de metro… Fama es también un espectáculo disfrutable para las nuevas generaciones, pues su música es inmortal y universales las pequeñas historias que narra de superación personal.

La función ya te conquista con la larga pieza de apertura que se desplega ante nuestros ojos y en la que los estudiantes protagonistas y el cuerpo de baile se van presentando, empastando sus voces, formando un coro sensual, hasta que llega la explosión de ritmo, que son las clases y el quehacer de esa nueva vida en el centro. “Por favor” y “ser fuerte y luchar” son temas muy potentes y emocionantes que dejan el pabellón alto, no solo por las letras de la canción, si no por las dinámicas coreografías.

Muy rápidamente estaremos sumergidos en los ochenta por la cuidada escenografía y los continuos números musicales con canciones estilo soul, rock, funk y pop interpretadas en solitario, en pareja o en grupo que se entrelazan con las historias de los protagonistas. El reparto es muy coral destacando Dianne Jacobs que interpreta a la tímida Serena con esa dulzura melódica a lo Disney en sus temas y Clara Peteiro como la pasional latina Carmen, dos voces que conquistan por su poderío, aparte de sus interpretaciones. Dídac Flores ( también además en la dirección instrumental en escena)  y Alexandre Arts tampoco se quedan atrás creando magia cuando cantan en solitario o acompañando a otras actrices en los temas más románticos. No podemos olvidar al bufón de la clase, Pablo Raya, que se lleva de calle la parte humorística de la función junto a Andrea Malagón, con buenas dotes para la comedia y que lanza un buen discurso sobre lo que es ser bailarina. No lo tienen fácil pues todos ellos tendrán que dominar, además, diferentes técnicas de danza.


En este mundo académico también están los cuatro profesores con interpretaciones algo más caricaturescas de Bernat Mestre y Miquel Malirach, una entrañable profesora de danza que es Meritxell Valencia y la severa directora del colegio y profesora de literatura, interpretada por Betty Akna, aunque eso sí, por favor, sus tortas tendrían que ser más contundentes. Ellas dos tienen un buen dueto – combate.

Raudel Raúl interpreta al recordado Leroy Johnson (Eugene Anthony Ray) de la película y posterior serie de televisión, aunque hay que decir que en la obra teatral tanto los personajes y sus nombres son diferentes, puesto que no son los mismos exactamente, con este, especialmente, lo lógico hubiera sido mantener el nombre original. Raúl está claro que destaca físicamente y esto es seguramente lo que buscaban para crear esa sensación de fuera de lugar en la historia, puede que esté algo menos creíble a nivel de interpretación o canto, pero sus escenas en la clase de danza clásica o junto a la grácil Morena Visci, son divertidas debido al contraste de su cuerpo y su estilo de baile más urbano y vigoroso.

Y por encima de todo y de todos, el potente tema principal de Fama, abriéndose paso a través de la consabida frase lapidaria y que es como una bala de sentimientos que te llega al corazón y te hace vibrar en la butaca. Muy correcto que tarde en llegar en la función, dejando caer acordes aislados aquí y allá, hasta que estalla con su nuevo poderío conquistandote el número en cuestión con su lograda coreografía y una genial Clara Peteiro. ¡Menudo subidón! 

Fama nos cuenta diversas historias vitales aunque ya de sobras conocidas y tratadas, desde la actriz que quiere conseguir el éxito rápidamente, las drogas, obsesiones por triunfar, el inadaptado que intenta reformarse, la chica tímida que se va destapando, el enamoramiento… Más que por las propias historias en sí, el musical te conquista por el carrusel de números musicales en directo con piano, saxo, batería y demás,  tocados por algunos de los propios actores; las diversas y variadas coreografías del cuerpo de baile con acrobacias, que además intervienen vocalmente en los coros y hasta se marcan todos un gran número de claqué. Y es que estamos ante un buen musical con un elenco de treinta y dos actores, bailarines entregados y músicos. No hay que olvidar que muchos de estos bailarines son covers de los actores principales. Fama el musical te alegrará sin duda, incluso puede que se te escape alguna lagrimilla de emoción, y es que... ¿quieres vivir para siempre?




FAMA EL MUSICAL / Teatro Apolo
Desde: 8 de octubre de 2021
Hasta: 19 de diciembre de 2021
De martes a Jueves a las 20:00h / Viernes y sábado: 17:00 y 20:00  / Domingo: 17:00 h
Precio entradas a partir de 20€

Duración: 120 minutos
Idioma: Castellano
Reparto: Raudel Raúl, Clara Peteiro, Betty Akna, Meritxell Valencia, Andrea Malagón, Dianne Jacobs, Alexandre Ars, Dídac Flores, Pablo Raya, Morena Visci, Macarena Fuentes, Bernat Mestre, Miquel Malirach, Joan Martínez, Queralt Albinyana, Antonio Buendía, Ferrán González
Idea original: David De Silva
Traducción:  Jorge Arqué, Félix Ortiz, Salvador Toscano
Adaptación: Jorge Arqué, Félix Ortiz, Salvador Toscano
Dramaturgia: José Fernández
Dirección artística: Coco Comin
Dirección musical: Pablo Salinas
Coreografía: Coco Comin
Música: Steve Margoshes “FAME” escrita per Dean Pitchford i Michael Gore
Letras: Jacques Levy

martes, 19 de octubre de 2021

Reseña cómic: Cine de verano de Carmelo Manresa / Dolmen editorial

 

Si aún existieran las revistas de cómics tipo El Víbora, Cine de Verano, de Carmelo Manresa hubiese destacado en ellas, de forma seriada ya que se presta a ello. Estamos ante un buen cómic que evoca de maravilla una época que vivieron muchos en los ochenta, una forma de pasar los veranos en contenido y continente que ya no volverá. Como las revistas de cómics desaparecieron, tenemos toda la obra de Manresa de golpe en un tomo de más de doscientas páginas con las peripecias veraniegas de un adolescente llamado Pablo. Una obra con claros tintes autobiográficos.

Como cada año Pablo va a pasar las vacaciones de verano en la casa que tienen sus padres en Torrevieja, Alicante. Va en familia y esto representa sus padres, sus dos hermanas más pequeñas e incluso su abuela. Un viaje que empieza como no podía ser de otra forma con el coche cargado, mareos y demás. Allí se encontrará con sus amigos. Es un tiempo para divertirse, para aburrirse, tener nuevas experiencias… En el verano del año 1986 todo y nada puede acontecer.




Carmelo Manresa nos regala un auténtico viaje al pasado, a los veranos ochenteros en que un adolescente podía vivir en cualquier pueblo en que la invasión turística y la especulación aún no había hecho mella. Una historia costumbrista que puede ser parecida a la de muchos adolescentes que vivieron esa época. La convivencia con la familia, los vecinos raros, las bromas entre hermanos, el interés por el sexo opuesto, las gamberradas, la discoteca, la borrachera, los amigos…

Cine de verano nos cuenta muchas pequeñas historias y vivencias y hasta podemos casi sentir ese sopor veraniego de las largas tardes, ese olor a mar… Realista es el momento en el que el protagonista pasa el rato por la tarde leyendo un Mortadelo…, Y más realista es ese descubrir a la vecina extranjera que es bellísima y que como no estamos en una película americana, no le va a hacer ni caso. Hay detalles muy genuinos como ese querer pasar de sus hermanas pequeñas por la zona marítima de la ciudad en coche cuando están llegando a la residencia. Hay capítulos divertidos como el titulado el vecino loco, de amistad como el de la cena en el faro o algo surrealistas como el de playa Ferrís… El cómic refleja esas salidas nocturnas y también ese punto de unión que eran los cines de verano donde se juntaban casi toda la parroquia del lugar.

Manresa imprime al cómic un ritmo pausado en el que parece que nada importante ocurra, pero lo que pasa en verdad es la vida. El cómic esta dividido en capítulos con un título y una ilustración que hace mención a la historia y que evoca aquel entrañable cómic nostálgico titulado Palmiro Capón de Lalo Kubala publicados en la revista el Jueves, aunque este era en plan humorístico . Cada historieta tiene unas doce páginas y son independientes pero vemos en cada una el transcurrir de ese verano de Pablo con sus diferentes aventuras.



Los capítulos más movidos son, claro está, los que pasa el protagonista con su pandilla en la que no falta el chaval más echado pa lante, con novia y más vivido, en contraste con el chaval más formal y responsable, aunque todos en piña viven experiencias, movidas y la diversión algo loca de la juventud.

Manresa presenta algunos pasajes, al más puro estilo manga El Caminante de Jiro Tanigu, en el que Pablo va paseando observando placenteramente los diferentes chalets con jardín de la zona, casas bajas todas muy diferentes en calles sin asfaltar hasta que llega a su destino, el típico bar de la zona que servía para muchas otras cosas. Un gran capítulo que te sumerge en esos tiempos.

El estilo de dibujo es caricaturesco, limpio, sin colocar muchas sombras. Manresa imprime en los rostros expresividad y vida.

Cine de verano es más contundente hacia el final donde se precipita esa invasión inmobiliaria imparable que destruye todo el paisaje, sepultando también las vivencias veraniegas en el recuerdo. Las antiguas casas con jardín desaparecen para convertirse en bloques de apartamentos masificados como ha pasado en muchos pueblos costeros. Para el protagonista puede ser como el final de todos los veranos lo cual es triste y poético a la vez. La verdad es que te quedas con ganas de ver más peripecias veraniegas de Pablo.

Carmelo Manresa estudió Bellas Artes en la Facultad de San Carlos de Valencia. En la actualidad es profesor de Enseñanza Secundaria pero sin dejar de lado el arte del cómic ya que colabora en las revistas de humor El Jueves, Amaníaco o TMEO, entre otras. Esta es su tercera obra publicada, tras "Sarmiento, empleado del ayuntamiento" (TMEO, 2010) y "Plaza de La Bacalá" (Desfiladero Ediciones, 2017).

CINE DE VERANO
Autor: Carmelo Manresa

Novela Gráfica. Tapa dura. 18x24. 208 páginas. Bitono.
Historia/Costumbrismo
Volumen único
PVP: 19,95€ / Dolmen Editorial

lunes, 11 de octubre de 2021

Crítica teatro: Cantando bajo la lluvia / Àngel Llàcer y Manu Guix / Teatre Tívoli Barcelona


 

 Stanley Donen y Gene Kelly estrenaron en 1952 la película musical Singin´ in the rain que se convirtió con el tiempo en historia inmortal con mayúsculas del cine. Ahora Àngel Llàcer y Manu Guix se han atrevido a trasladar la magia, romanticismo y buen rollo de esta película al teatro con sobresaliente resultado. Ya tenemos en el Tívoli de Barcelona Cantando bajo la lluvia y solo podemos quitarnos el sombrero como lo haría Gene Kelly ante el magnífico espectáculo que han creado. Cantando bajo la lluvia rezuma espectacularidad, buen gusto, y una muy buena realización que se traslada al público en forma de buenas vibraciones, disfrute y humor.

Don Lockwood es un exitoso actor de cine mudo acompañado en todas sus películas por su partenaire la también estrella Lina Lamont. Ambos hacen buena pareja en ese tipo de películas y por exigencias del guión han de simular que son pareja en la vida real. Sin embargo, la seguridad interpretativa de Lockwood se verá algo alterada cuando conozca a la joven actriz de teatro Kathy Selden de la que se enamorará perdidamente. Por si fuera poco, un nuevo sistema de realizar películas está irrumpiendo: el cine sonoro. Esta nueva tecnología forzará muchos cambios en la industria cinematográfica, poniendo en evidencia diversas carencias técnicas y sobre todo interpretativas…


  
Iván Labanda interpreta a Lockwood el papel que hacía en la película Gene Kelly y con esto no lo tenía nada fácil para salir airoso de este envite en el que tiene que cantar y bailar a la vez. Labanda se mueve por el escenario con la gracilidad y la soltura requeridas. Diana Roig encarna a la joven actriz de teatro y cuando arranca a cantar sola o en pareja, el musical es más musical haciéndonos vibrar y emocionar con su voz. El tercero de la pata de esta mesa, es el amigo de correrías de Lockwood, un tipo simpático llamado Cosmo Brown y que aquí da vida con gran desenfado y buen hacer Ricky Mata. Genial en su número musical Make 'em laugh” (Hazlos reír). Mata despega gran gestualidad y humor en toda la obra. Y por último, la cuarta pata, una Mireia Portas, en estado de gracia, que hará que se nos salten las lágrimas de la risa en escenas como la de las clases de dicción y que se impondrá mucho en nuestro buen recuerdo de la obra. ¡Portas, brilla como Lina Lamont!. Si bien estos son los cuatro pilares en los que gira esta obra,  no podemos tampoco olvidar los buenos papeles de José Luis Mosquera, como dueño de los estudios y Oriol Burés, como director de las películas, respectivamente, ni a los demás secundarios.

Cantando bajo la lluvia pone en relieve los duros inicios de la transición del cine mudo al sonoro en cuanto a problemas técnicos y demás,  dejando en evidencia la actuación exagerada en las antiguas películas mudas y lo hace de modo jocoso y muy bien ejecutado de forma audiovisual dentro del propio teatro. Pero Cantando bajo la lluvia es sobre todo música, mucho swing, jazz, claqué y buenas coreografías del cuerpo de baile dirigido por Miryam Benedited. Destacan números musicales, difíciles incluso ya de cantar, como el endiablado moses supposes que queda genial gracias a Labanda y Mata o la alegría de vivir que destilan otros como Good Morning, con el trío protagonista creando magia juntos. Muy buena escenografía la que despliega esta pieza. Las canciones han sido bien adaptadas al castellano, mezclando partes en inglés. Es un plus que la música sea en directo con una orquesta con nueve músicos.


 
El espectáculo contiene grandes y cambiantes decorados en el que se respira ese Hollywood de estética de los años 20 con sus luces de neón y edificios de vivos colores. La ambientación y atrezzo están muy cuidados. Según reza su publicidad son más de 180 cambios de vestuario y 75 cambios de escena. No podemos olvidar la icónica escena de la película resuelta con espectacularidad, no en vano llueven más de 1000 litros de agua que son reciclados para la siguiente función. Un alarde complejo y muy técnico y que de cara al público luce de diez en toda la escena, no solo por la parte técnica y visual, sino también por el entregado Iván Labanda y el cuerpo de baile.

Después de La Jaula de las Locas y La tienda de los horroresÀngel Llàcer y Manu Guix elevan el listón con Cantando bajo la lluvia.  Lo tendrán difícil para superarse con su próximo proyecto, pero mientras, podéis olvidaros del mundo exterior y sus problemas durante dos horas, con este espectáculo que contagia optimismo, viajando al Hollywood más clásico, donde todo era más brillante y emotivo. ¡Paraguas, lluvia, felicidad y diversión garantizadas!


CANTANDO BAJO LA LLUVIA / Desde el 15 de septiembre de 2021 hasta el 28 de noviembre de 2021
Teatre Tívoli
Entradas a partir de 25€
Horarios: Miércoles y Jueves: 20:00h, Viernes: 17:30 / 21:00, Sábado: 17:00 / 21:00, Domingo: 17:30
Comedia / Musical

Duración: 150 minutos Idioma: Castellano
Dirección: Àngel Llàcer
Reparto: Ivan Labanda,Diana Roig, Ricky Mata, Mireia Portas, José Luis Mosquera, Oriol Burés, Clara Altarriba, Bernat Cot, Bittor Fernández, Miguel Ángel Belotto, Júlia Bonjoch, Sylvia Parejo
Título original: Singin’in the rain
Autor: Betty Comden, Adolph Green
Año del texto: 1952
Traducción: Marc Artigau
Adaptación: Marc Artigau
Ayudante de dirección: Joan Maria Segura, Daniel J. Meyer
Dirección musical: Manu Guix, Andreu Gallén
Bailarines: Diana Girbau, Empar Esteve, Sara Martín,Carmen Soler, Clara Casals, Adrián García, Marc Sol, Albert Escobar, Pablo López, Julia Saura, Chema Zamora
Escenografía: Enric Planas
Iluminación: Albert Faura
Sonido: Roc Mateu
Vestuario: Míriam Compte
Coreografía: Myriam Benedited
Letras: Arthur Freed
Música original: Nacio Herb Brown

jueves, 7 de octubre de 2021

Crítica teatro: La Función que sale mal / Teatre Coliseum Barcelona /

¿ Y si una compañía de teatro muy motivada y llena de ilusión decidiese estrenar una obra con todo el sabor añejo de las novelas de misterio de Agatha Christie? ¿Y si esa compañía fuese algo amateur y ya arrastrase un historial de estrenos con ciertas carencias y fallos?… Ante estos antecedentes el porcentaje de desastre en la representación puede ser elevado pero se verá superado con creces en la obra La función que sale mal que ya se puede gozar en el teatre Coliseum de Barcelona. Un delirio trepidante de errores con un título que no engaña y con la que nos reiremos a gusto.

En una mansión han asesinado a un hombre que estaba a punto de casarse. Por ahí pululan la prometida, su cuñado, el hermano, el mayordomo y lógicamente el detective. Un misterio a resolver en el que desde el minuto uno será lo de menos, gracias a la idiosincrasia de la función en la que la oleada de despropósitos y fallos se van parcheando sobre la marcha por los actores como buenamente pueden. Cosa que ocurre sin descanso. Resultado: diversión garantizada.

El reparto coral de La función que sale mal está muy bien engrasado y la verdad es que todos están maravillosos.  David Ávila, que en la obra es el hermano del muerto, con tendencia a sobreactuar,  pagado de sí mismo y buscando la aprobación del público constantemente es muy gracioso. Alejandro Vera, el estirado y tópico mayordomo, aunque en este caso con tendencia a olvidar palabras complicadas de pronunciar. Carla Postigo, la prometida, con ese actuar tan exagerado del peor teatro y que más adelante por circunstancias ajenas, nos brinda un duelo interpretativo con Noelia Marlo,  sin la sutileza de Eva contra Eva. Marlo también está hilarante por como acaba en este embolado y por su actuación que va in crescendo. Manuel de Andrés, el cuñado, que intenta mantenerse en su papel aunque todo se desmorone a su alrededor. Héctor Carballo es el detective y como también es el director de la obra, intenta que esta siga avanzando pese a las adversidades que van cayendo.  Y ojo, que el muerto, interpretado por Fael García también va a su aire y  por si fuera poco el algo malcarado técnico de sonido Avelino Piedad,  no es muy profesional, y suma mucho al disparate del conjunto.

Representar una obra de forma correcta en la que todo funcione es un arduo trabajo, pero representarla de forma en la que todo va saliendo mal y que parezca que es natural, es doble trabajo y más en esta en que hay varios personajes en escena y con movimiento continuo. El trabajo de los actores es loable y muy bien ejecutado. No es solo que no se sepan su papel, que a ratos vayan a su bola o que se salgan por la tangente, es que sus papeles son bastante físicos ya que esta comedia contiene bastante slapstick. No en vano algunos de los actores tienen sustitutos preparados por si hay algún percance en la representación. Sin duda, esta es una obra compleja de ejecución por todo esto.

 

Otro acierto es la rotura de la cuarta pared cuando menos te lo esperas. De hecho, en La función que sale mal, como en aquellas películas tipo Aterriza como puedas, nunca sabes que pasará a continuación… Escenas en bucle, surrealismo, actores que se vienen abajo… Además tenemos el plus del conseguido escenario que es como si fuese un personaje gafado más de la obra y en el que todo esta muy calculado para que funcione. El vestuario rápidamente nos transporta a esas series británicas de misterio a lo Sherlock Holmes.

La función que sale mal es una obra en la que tal vez cueste un poco entrar en su juego para según qué público, porque son una serie de escenas que acaban siendo despropósitos y en que la trama ni avanza, ni importa. Unos personajes excéntricos ya de por sí dentro y fuera de sus papeles, que lo son más por las circunstancias y errores de la representación. Escenas antológicas en forma de bucle, accidentes, entradas a destiemo con un estilo inglés sobrepasado por los acontecimientos. Todo lo que pueda salir mal saldrá mal para divertimento nuestro. No os perdáis estas dos horas llenas de energía y anarquismo de La Función que sale mal.

Esta versión española de esta comedia viene precedida de su éxito por su paso por Madrid con más de 300 representaciones y de recibir importantes premios. Un espectáculo que se ha representado en más de 30 países desde su pequeño estreno en 2002 en Inglaterra y con el aval de que fue una de las obras que más éxito tuvo en Broadway en 2017.

LA FUNCIÓN QUE SALE MAL / TEATRE COLISEUM
Del 29 de septiembre de 2021 al 7 de noviembre de 2021
Martes a viernes a las 20:00h / Sábado:17:00 y 20:00 / Domingo: 20:00h

Entradas a partir de 20€
Duración: 120 minutos
Idioma: Castellano
Dirección: Sean Turner
Reparto: Hector Carballo, Carla Postigo, Alejandro Vera, Noelia Marlo, David Ávila, Paula G. Lara, Ángel Saavedra, Avelino Piedad, Manuel de Andrés, Agustín Otón, Fael García
Autor: Henry Lewis, Jonathan Sayer, Henry Shields
Adaptación: Zenón Recalde
Ayudante de dirección:  David Ottone
Escenografía:  Nigel Hook
Iluminación:  Ric Mountjoy
Sonido:  Andy Johnson
Vestuario: Roberto Surace
Fotografía: Helen Murray
Producción: SOM Produce, Olympia Producciones, Nearco, Cobre Producciones