domingo, 18 de abril de 2021

Reseña cómic: Se busca personaje para cómic / Supér Rayón / los mogollones de Lukas de Jan / DQ Comics



Jan presenta este nuevo trabajo por sorpresa que inaugura la nueva linea editorial de DQ Comics, una cabecera fundada por el antiguo director de Panini José Luis Córdoba y que en principio se encargará de rescatar obras olvidadas de diversos autores.

Esta es una historia que Jan empezó en el lejano 1981, dibujando las nueve primeras páginas. En ellas presentaba a un parado en busca de trabajo y a un dibujante falto de ideas. De rebote una de estas páginas, le sirvió a Jan para presentar el nuevo personaje de Rayón y crear después el cómic Laszivia para la revista A tope, de corte erótico festivo y publicada por Norma Editorial en los años 80. Volviendo al presente, el año pasado, en plena pandemia, y sin tener el autor trabajo con el cada vez más escaso Superlópez, decide recuperar esas nueve paginas inéditas de un cajón olvidado y seguir la historia y así nace este álbum que contiene nada más y nada menos que tres títulos a la vez: Se busca personaje para cómic, Súper Rayón (puño de Titanio) y Los mogollones de Lukas.

 Detalles como el ladrón en el metro hacen grande a Jan. Por cierto, robos, que se siguen produciendo igual 40 años después.

Las primeras nueve paginas nos retrotraen a ese Jan ochentero que es casi mágico en sus elaborados dibujos y las siguientes nos muestran su estilo más actual pero respetando la esencia de las primeras páginas, por lo que apenas se nota el cambio. Y en conjunto, al observar los dibujos con más fondos, se aprecia que Jan ha disfrutado más con este trabajo que con algunos de los recientes Superlópez.

El argumento de la aventura espacial de Se busca personaje para cómic… es sencillo, como es habitual en los últimos tiempos del autor, pero es un soplo de aire fresco ver algo alejado de su personaje estrella y leer un nuevo cómic de Jan siempre es un placer, si le damos más importancia al dibujo que al guión. Jan tiene intacta la habilidad de un dibujo precioso, que atrae, maravilla y te hace feliz, aun empleando expresiones trasnochadas como “mogollón” “rollo” y otras poco usadas por el autor, que causan cierta sorpresa como “pues verás, chorbito...” “Son lesbis” o que sorprenden con el dibujo de Jan como: ¡Abrid, cabrones! ¡Hijos de puta!.

Como hemos dicho el autor continua la historia donde la dejó, así que después de esa búsqueda de un nuevo personaje de cómic, ya tenemos al Capitán Rayón en acción en una aventura más heroica que erótica, en la que tiene que averiguar qué ha ocurrido con los mineros y tripulantes de una nave espacial. Por el camino se unirá en la aventura de manera fortuita el joven Lukas Erzegovino y la hija de un minero…Y así como aquel que dice ¡son tres historias en una!.

Este álbum iba a ser publicado por Panini en su linea Evolution, pero no sabemos si por esa moda de lo políticamente correcto la editorial no quería que en el inicio del cómic apareciese esa parodia de página de diario con anuncios de contactos en cachondeo o la viñeta en la que se ve la chorra a Super Rayon… Ver para creer… Por lo que cuando fue definitivamente rechazado por la editorial, José Luis Córdoba, anterior director de esta, lo publica en su propia editorial DQComics.


Es una lástima que el personaje Superlópez no conecte más con las nuevas generaciones de lectores. Esto es algo que Ibáñez con su Mortadelo y Filemón lleva haciendo mucho mejor desde hace años, sin tener que recurrir a la critica social, ni mensaje alguno, y usando temáticas y personajes de actualidad que han aumentado sus ventas. Un personaje no se puede mantener solo con los lectores veteranos o los que afirman “las diez primeras historietas esas sí que eran buenas” porque hay más de sesenta posteriores…

Esperemos ver pronto la recuperación de obras tan clásicas del autor como Lucas y Silvio, Los últimos de Vilapiñas  o Cab Halloloco y las nuevas aventuras de Superlópez a las que nos acercamos siempre con esa ilusión de antaño, aunque luego nos decepcionen un poco.

SE BUSCA PERSONAJE
Autor: Juan López Fernández, JAN
Género: Cómic parodia
PVP: 15€
Encuadernación: Tapa dura, formato 21 x 29
Nº de Páginas: 64

 

lunes, 12 de abril de 2021

Entrevista a Juan Álvarez: Los estudios de dibujos animados Cruz Delgado



Juan Álvarez es conocido por sus creaciones en el campo del cómic de humor en la revista El Jueves con series como Los Mendrugos sobre un grupo de estudiantes con pocas ganas de estudiar y muchas de ligar,  Lucía, gabinete de sexología o la Capitana Diana (aunque esta para la revista Puta Mili). Desde que dejó el semanario sus dibujos se han visto en otras publicaciones, carteles y otros medios, participando en eventos y realizando talleres sobre este arte.  Sus obras están dispersas en diferentes publicaciones de cómic en España, Estados Unidos, Francia e Italia. Recientemente ha vuelto a la revista El Jueves con la serie Hera y sus cosas de bombera con su socio de siempre Jorge Gómez al color. Ha realizado obras alejadas del tono de comedia como 1968. Un año de rombos (Edicions De Ponent, 2012)  o Como peces en la red (2020).  Y hace poco ha estrenado un artbook que repasa sus 35 años de carrera junto a Jorge Gómez. Pero Juan Álvarez también trabajó en el campo de los dibujos animados y ni más ni menos que en los míticos estudios Cruz Delgado. Como complemento al artículo sobre Cruz Delgado entrevistamos al dibujante sobre su pasada experiencia en este campo.

ENTREVISTA A
JUAN ÁLVAREZ
 

                                          
-¿Cómo entraste en los estudios Cruz Delgado?
Yo trabajaba en Fuenlabrada, en un estudio que formamos Matías Marcos, Antonio Zurera y yo mismo. El estudio era también donde vivíamos Antonio (que venía de Córdoba) y yo, que llegué desde Murcia. Era todo muy ilusionante, Matías nos enseñó a intercalar y empezamos a trabajar para Filman. Por desgracia, el trabajo para Filman no nos daba para vivir, así es que, un día, apareció un anuncio en un periódico solicitando dibujantes para una serie y Antonio y yo fuimos, hicimos una prueba, y entramos a formar parte de los estudios de Cruz Delgado y José Romagosa.

Juan Álvarez al fondo en los Estudios Cruz Delgado
 
 
-¿En qué consistía tu trabajo y cómo lo llevabas a cabo?
Empecé siendo intercalador, es decir, el señor que intercala dibujitos entre animación y animación; lo de intercalador ha quedado en desuso y se utiliza, desde hace tiempo, el término ayudante de animación. Más tarde, después de unas pequeñas vacaciones, al volver al estudio, me dijeron que me querían para hacer layouts, así es que, yo encantado. Hacer layouts era más creativo que intercalar, podías inventar escenas, personajes secundarios...tenías más responsabilidad porque tenías que controlar mucho las proporciones y dejar claro qué pasaba, qué hacía la cámara, en qué campo se movían. Hay que tener en cuenta que después, tu layout, lo cogía el animador y sobre él trabajaba; de igual manera, el layout era un referente para los de cámara, pues ahí venían las instrucciones de lo que debían hacer (Traveling, zoom, etc...). Y bueno, en el departamento de planificación, también pagaban más, jajaja...

Layout original del autor dibujado con 19 años para el capítulo 26 de la serie

-¿Cuántos años estuviste? ¿Estaba bien pagado?
Estuve un año exactamente, de septiembre de 1979 a septiembre de 1980 (Lo tuve que dejar porque en octubre de ese año me fui a hacer la mili). La verdad es que mi estancia en la serie, fue tan intensa, que me pareció mucho más tiempo. Trabajábamos duro, pero éramos todos tan jóvenes y con tantas ganas... Se produjo tal cantidad de complicidad entre todos, que yo creo, que gracias a eso, salió adelante.
El sueldo que cobraba me permitió trasladarme al centro de Madrid, cerca de la Carrera de San Jerónimo. Compartí buhardilla con Antonio Zurera. Y sí, para mí, ese trabajo, lo que cobraba por él, significó un gran salto cuantitativo y cualitativo. No era para tirar cohetes, pero sí suficiente para un joven de 20 años en 1980.

 
-En la foto que se te ve en el estudio pero todo parece muy añejo y rudimentario... Esos pupitres...
Jajajaja...pues es lo que había. Era 1979. En esas calcadoras o mesas de luz, había grabadas iniciales y nombres de animadores que habían pasado por los estudios de Cruz Delgado generación tras generación...muchos de ellos han sido y son referencia. Fueron alumnos de Cruz y luego han sido maestros de maestros.

-¿Conociste en persona a Cruz Delgado? ¿Cómo era el director y dibujante en aquella época?
Claro que lo conocí. Todos los departamentos estaban en el mismo piso. Éramos muchos y el espacio no era muy grande. El departamento de fondos, por ejemplo, estaba separado de intercalación por una especie de biombo acristalado. Cruz tenía su despacho a cinco metros de mi departamento, entraba y salía, pero la mayor parte del tiempo estaba encerrado en su tarea de director. Muy de tarde en tarde nos hacía pasar junto al animador jefe para ver alguna prueba de línea.
En realidad todos echábamos de menos mayor contacto con él y con el equipo de animadores. Queríamos aprender.
Cruz tenía mucho más contacto con sus colaboradores, con los que ya había hecho series y largometrajes, eran como una familia. El resto, éramos nuevos, no nos conocía. Pienso, realmente, que Cruz Delgado era muy tímido.
Yo recordaba su personaje Molécula, que me encantaba, pero aquí, en esta serie de Don Quijote de la Mancha, él delegó la creación de los personajes principales en Basilio González.

"En el centro, Cruz Delgado, yo, el segundo por la derecha, de pie, pequeñico, como soy, jajajaja."
 

-¿Recuerdas alguna anécdota trabajando en los estudios Cruz Delgado?
Con el tiempo, llegó un momento en que la emisión de los capítulos en televisión nos comía terreno. Así es que echábamos horas como locos, hasta la madrugada. Y todos hacíamos de todo. Si las chicas que daban color necesitaban ayuda, allí que todos nos liábamos con los acetatos a pintar. Si estábamos en layouts y se necesitaba sacar intercalaciones, pues hala...a intercalar. Fue, en muchas ocasiones, una carrera a contrarreloj. De tal forma fue así que hubo momentos en que salían los rollos del laboratorio, se cogía una moto, y a toda leche por Madrid para llegar a TVE y proyectar el capítulo que tocaba...faltando 10 o 15 minutos para emitirla. Jajaja...fue brutal.

-¿Que sentías al ver la serie Don Quijote en televisión?
El primer día que se emitió estábamos los dibujantes en un restaurante. Comíamos allí porque la empresa tenía un concierto con ellos y nos pagaba la comida. Todos comimos nerviosos, expectantes...hasta que empezó la sinfonía. Fue muy emocionante. Reconocíamos nuestros planos, las intercalaciones que habíamos hecho...es como ver tu primera historieta publicada.
Y luego ver tu nombre en los créditos. Mucho orgullo.
La serie, que se vendió a un montón de países, la pudo ver mi hermana en Italia, vivía allí. Imagina cómo se sentía ella tan lejos de casa, viendo el nombre de su hermano en la RAI.
 


-¿Trabajaste antes en otros estudios de animación como los de Hanna-Barbera? Cuéntanos un poco del mítico estudio, que realizabas y en qué series…
Trabajé para Filman al principio de estar en Madrid. Gracias a Matías Marcos había aprendido a intercalar y era allí, donde él y otros dibujantes llevaban sus trabajos. Íbamos a la calle Tutor y nos llevábamos el trabajo a Fuenlabrada.
Filman la fundaron Juan Pina Molina y Carlos Alfonso, dos animadores españoles que habían trabajado en Estados Unidos para la Hanna Barbera. A su regreso a España decidieron montar un estudio propio desde donde nutrir a la productora americana.
Yo intervine en un largometraje de los Harlem Globbe Trotters.
 

-Luego estuviste en series infantiles como Benjamin Blünchen y Babar….
Con el tiempo (Yo volví a Murcia en 1982), Matías Marcos había fundado el estudio Lápiz Azul. Me llamó en 1988 para que hiciera el story board de una nueva serie de dibujos animados llamada La Corona Mágica, producida por Filman y por TVE. Más tarde, también en Lápiz Azul, realicé layouts para Babar, un encargo que venía de Canadá, concretamente de la productora Nelvana. Unos meses después, mi compi de piso y andanzas juveniles en Madrid, Antonio Zurera, contactó conmigo. Había montado un estudio buenísimo junto a uno de los más grandes animadores españoles de todos los tiempos: Ángel Izquierdo. El estudio se llamó Milímetros y a parte de hacer películas propias (Dragon Hill, por la que obtuvieron un Goya), también trabajaban para mercados internacionales. En esa ocasión me encargué de realizar layouts para la serie alemana Benjamin Blümchen.
 
 

- ¿Cómo ves la animación hoy en día?
Hoy, la animación española está que se sale. Nunca antes había habido tanta calidad y tanta gente buena a la vez realizando animación. Españoles que trabajan aquí y españoles que trabajan fuera.
Hay una diferencia notable con respecto a generaciones anteriores: que hay escuelas donde aprender, con profesores fantásticos y que esos animadores que salen, no sólo animan bien, sino que saben contar.
Saber contar creo que era la asignatura pendiente de nuestro cine de animación.

-¿Cuál es tu serie favorita de dibujos animados de la infancia y la actual?
En cuanto a las series de la época, no seguía muchas, la verdad, pero en 1981 aparecieron Los Mosqueperros y Ulises 31 y me gustaron mucho. Sobre todo Ulises 31; ese llevar al futuro la obra de Homero, con esa estética y fantasía, me encantó. Creo que, de todas formas, los finales de los 70 y principios de los 80 no fueron, para mi gusto, de mucha calidad. Yo aún tenía grabada en mi memoria las maravillas de la Warner Brothers (Bugs Bunny, el pato Lucas, Silvestre y Piolín...) o las mejores cosas de la Hanna Barbera.
En la actualidad no sigo ninguna serie. Sí que me he interesado en lo que hacen los españoles en el cine de animación (tengo muchos amigos que han trabajado en Tadeo Jones), en películas como Klaus o en las maravillas de diseños que ha hecho Carlos Grangel para Tim Burton o Steven Spielberg. También me entusiasmó, a principios de los 2000, la serie Vaca y Pollo o la de Batman, con los diseños de Bruce Timm.




Entrevista realizada en marzo de 2021

domingo, 11 de abril de 2021

Cruz Delgado: Pasión por los dibujos animados / Estudios Cruz Delgado


En los sesenta los dibujos animados en España era un terreno baldío y muy artesano. Profesionales dedicados eran jabatos del medio y amaban este oficio como José Escobar, el padre de Zipi y Zape, José Luis Moro, Francisco Macián y el que nos ocupa Cruz Delgado. Una industria paupérrima que no contaba con mucho presupuesto pero aun con todas las trabas dio largometrajes y cortos muy válidos.
 

Cruz Delgado (1929) es un dibujante y director de cine de animación, recordado precisamente por sus series de animación para televisión como la añeja Don Quijote de la Mancha (1979) o por una de las últimas de su estudio Los Trotamusicos (1989). El creador estuvo activo en una época en que realizar películas y series de animación en España era toda una proeza y en que no existía el ordenador y todo se hacia a mano. Un minuto de me traje eran unos 1400 fotogramas y casi igual número de dibujos.

 
En su infancia varios amigos le acercaron al mundo del arte, el cine y los cómics, como Pedro Arce que trabajaba de recadero en los estudios López Rubio (el famoso estudio de Adolfo López Rubio que produjo múltiples portadas de novelas, trabajos de publicidad y cómics entre 1941 y 1946 ) y traspasó a Delgado el gusanillo de dibujar. Otro amigo suyo fue Emilio Burgos que luego fue un gran decorador de teatro. Delgado ya en el patio de la escuela religiosa Salesianos donde estudiaba, alquilaba tebeos que aún no se habían distribuido en los quioscos, gracias a que tenía un contacto en una imprenta que se los proporcionaba bajo mano. Ni que decir que cuando los maestros se enteraron de este negocio de patio se cerró. Aunque ni corto ni perezoso, junto a su amigo Arce, lo trasladó a un portal de un pequeño almacén que tenían sus padres, llamándolo Biblioteca circulante La estrella. Allí los chicos alquilaban los tebeos por unos céntimos y con el tiempo les surgió la idea de hacerlos ellos mismos. Seguían las aventuras de personajes ya creados pero también crearon alguno nuevo como Spectro.

Delgado cursó estudios en academias de dibujo y en la Escuela de Bellas Artes de Madrid. Sus primeras historietas publicadas se vieron en la revista Maravillas hacia 1947. Luego ya entrados los cincuenta publicó en diversos tebeos como Florita, Yumbo, o Pumby, en este último con las historietas de el Pirata Mala Pata. Al mismo tiempo le conquistaban películas de animación Disney como Los Tres Caballeros y ansia dedicarse a la animación. Cuenta que era tal su pasión por los dibujos que para aprender de una manera autodidacta llegó a ver 30 veces la película disney Los tres Caballeros en el cine. Hay que recordar que en 1948 era la única forma de ver las peliculas más de una vez. Por aquellas épocas recorre mercadillos obteniendo cámaras de filmar y los escasos rollos de películas vírgenes para hacer sus primeros cortos. Con 18 años modifica dos cámaras de fotos de cajón para poder filmar fotograma a fotograma... Estudia todo lo posible sobre animación.

“Como no había en España planchas de celuloide, limpiábamos con acetona las placas de radiografiás y en ellas dibujábamos. (…) Conservo la cámara Kinamo de la casa alemana Zeiss. Tenía carga con rollos de 25 metros, alrededor de un minuto de filmación. ¡Otro problema era conseguir película, en España no se fabricaba. Logré en el Rastro un contacto con un tipo que me recomendó a un señor que se llamaba Eduardo Casado que vendía pequeños rollos de pelicular virgen de restos de rodajes de largometrajes” Entrevista a Cruz Delgado por Luis Conde / El Boletín   n.º 30 / 1995

"La historieta es un medio de aprendizaje muy bueno porque no es dibujar simplemente, sino dibujar en viñetas, o sea, dibujar una historia cinematográficamente. Al fin y al cabo la historieta es lo más parecido a lo que nosotros llamamos storyboard. En las viñetas hay que condensar lo más importante de la acción y hay que saber simplificar al máximo. Se aprende muchísimo en cuanto a la representación de la imagen y el dominio del dibujo, porque el guión de una historieta puede exigir gran cantidad de posiciones de los personajes y unas perspectivas del fondo tales que nunca se aprenderían por otros medios del dibujo”. Entrevista a Cruz Delgado en 1984 / Cine de animación en España de María Manzanera

Más tarde entra en la plantilla de la agencia Histograf de Paco de Lafuente. Este estudio proveyó a los diarios españoles las primeras tiras de prensa dibujadas por autores de aquí y además editaron por encargo de Galerías Preciados un tebeo semanal a color que este centro comercial regalaba a sus clientes. En la última página del mismo aparecía su personaje Grum, el gnomo. Histograf vendió otros muchos fuera de España por lo que muchas de sus historietas no se vieron aquí. Delgado trabajó también para la agencia Iberograf donde realizó varios personajes patrocinados por la Coca Cola que aparecían en la última página de la revista Dumbo.


 
Su pasión autodidacta por la animación lo lleva a trabajar en los Estudios Moro hacia 1957 aprendiendo intercalación y siendo asistente de animación durante cuatro años, aunque los abandona,  un poco quemado de la forma de trabajar. En 1961 es contratado por los Estudios Belvision de Bruselas donde participa en la realización del largometraje Pinocchio dans l´Espace, al mismo tiempo que colabora como dibujante de cómics en revistas como Junior con cuentos clásicos y la historieta larga L´Emeraude de Ramayana con guión de Gustavo Alcalde o en otras revistas como Tintin y Spirou (en esta última con con cuentos desplegables de pequeño tamaño)


En los sesenta vuelve a España y empieza a montar su propios estudios de animación a la par que colabora en revistas como Ama donde crea el personaje Molécula un niño algo repelente pero simpático. En 1984 realiza su  primer corto profesional El gato con Botas en 35 mm con su estudio y a color con los animadores Vicente García Sangrator, Carlos Alfonso y el fondista Felix Cascajo. Este corto ganó premios en varios festivales nacionales y extranjeros lo que les animó a lanzar nuevos cortos protagonizados por un Canguro llamado Boxy y a realizar publicidad animada para televisión. Incluso realizó cortos con Molécula, su personaje nacido en las viñetas los tebeos y que hubieran sido probablemente un éxito si un cambio de dirección en la televisión española no hubiesen truncado los siguientes episodios. Entre 1965 y 1976 producen diez cortos pero muchos como El buque fantasma no se llegan a estrenar y no les resultaban rentables. Aun así realizan una serie para TVE española de 14 episodios de un minuto titulada Villancicos de España y América

 

El éxito les llegaría con el largometraje Mágica Aventura en 1974 a partir de un corto antiguo del mismo nombre. Una película que contó con 400.000 dibujos y 450 fondos y se reutilizaban, aunque renovados, algunos cortos ya realizados anteriormente unidos con un hilo conductor. Cortos inspirados en cuentos de autores clásicos como Charles Perrault, Christian Andersen, los hermanos Grimm de los que Delgado se declara admirador. En la película Mágica Aventura una pareja de niños Tito y Tita participan como espectadores en algunos y como protagonistas en el último. Según cuenta el dibujante y director tardó dos meses intentando materializar en imagen el viento que entra por una ventana.


 

En 1977 junto al ilustrador José Ramón Sánchez llega el segundo largometraje de sus estudios muy recordado por los niños de entonces El desván de la fantasía. Esta película está basada en los cuentos que José Ramón había ilustrado, escritos por el director de cine José Luis García Sánchez sobre la historia del espectáculo. Los dibujos y los fondos eran de José Ramón Sánchez y la realización de Estudios Cruz Delgado.

 

Y en 1979 llega el estreno de Don Quijote de la Mancha una serie de animación muy ambiciosa, en la que incluso Disney había desistido llevar a cabo en alguna ocasión debido a la complejidad de la adaptación. El proyecto es de tal envergadura para la época,  que el estudio tiene que asociarse por primera y única vez con la empresa Romagosa,  que ya estaba introducida en el mercado internacional y que se encargará de toda la parte de productos derivados álbumes de cromos, juguetes...  Aunque Delgado quería hacer un largometraje el productor José Javier Romagosa le convenció para que fuera una serie. Presentaron un episodio piloto de 15 minutos con tres escenas memorables a TVE. En principio iban a ser 52 capítulos y TVE al final fue coproductora pero con muchas trabas,  aunque luego por presupuesto se quedaron en 39 capítulos. Se alquilaron locales especiales para la realización, los presupuestos fueron de cerca de 350 millones de pesetas que incluían asesores literarios en los que estaban académicos como Guillermo Diaz-plaza y el profesor Criado de Val experto en Cervantes. Cruz Delgado también contaba con su guionista de siempre Gustavo Alcalde que supo condensar parte de la obra de Cervantes. Y es que había que adaptar muy bien la obra de Cervantes para hacerla atractiva a un público infantil.  Se contó en el doblaje con las voces de Fernando Fernán Gómez (Quijote) y Antonio Ferrandis (Sancho) que ya costaron un pastizal. Se diseñaron 15 quijotes hasta encontrar el definitivo, para los personajes principales se usaban mas de 80 colores… Colaboraron diferentes estudios, eran 26 minutos semanales, se trabajaba a un ritmo frenético. Cruz Delgado creó los personajes y fueron tres años de trabajo. Todo artesanal, los dibujos se coloreaban uno a uno...  Se entregaba un capitulo acabado en la misma semana de su emisión, a veces el mismo sábado unas horas antes. De hecho iban tan justos que fue una bendición que al llegar los restos desde Roma en 1980 del monarca Alfonso XIII muerto en 1941, TVE decidiera suspender la programación habitual, dandoles una semana de ventaja.


Aunque la serie fue un éxito y se distribuyó por todo el mundo, incluido Japón, no le favoreció la emisión en dos temporadas en distintos años consecutivos 1979/80 y 1981 ya que perjudicó a todos los productos derivados de merchandaising. Según el propio Cruz Delgado afirmaba: Como realizador me compenso, me ha dado un enorme prestigio, pues no era un trabajo fácil (...)La serie resultó desigual, con un estupendo arranque y un final que se nota apresurado. Los problemas financieros devoraban la producción agarrotando el proceso creativo. Entrevista  por Luis Conde / El Boletín n.º 30 1995

Aun así  el productor José Javier Romagosa sacó jugosas licencias con muchos productos de Don Quijote lo que ayudó a pagar los materiales y las nominas del estudio.




Luego Cruz Delgado se embarcó en la realización de su tercer largometraje, Los viajes de Gulliver que por problemas de presupuesto se quedó en un solo viaje… Aunque la película también obtuvo buenas críticas. En 1988 con el 25 aniversario del Estudio de animación lanzan la película Los Cuatro músicos de Bremen adaptación muy bien ambientada del cuento de los hermanos Grimm, obteniendo el Goya a la mejor película de animación y debido al éxito obtenido, contra todo pronóstico, la película es convertida en una serie de 26 capítulos de animación titulada Los Trotamusicos en 1990. Uno de los últimos éxitos del estudio tal vez debido a la incorporación de músicas marchosas en la serie y que se emitió innumerables veces por televisión. Después de esto las cadenas de televisión empezaron a preferir comprar directamente series extranjeras para sus parrillas...



En el tintero quedaron proyectos, como una serie de animación llamada Mac Mapache que no encontró financiación, e incluso la versión en cómic de su Quijote que el director pensaba realizar en 1995, aunque ya existía la de Bruguera,  pero eran fotografías de la serie de animación... Cruz Delgado hizo animación en unas décadas difíciles en que la pasión por el medio le hacía vencer todas las limitaciones. Pero en los noventa TVE ya no invertía en series de dibujos animados, y Cruz Delgado ya no tenía nuevos encargos. Además irrumpía el ordenador con lo cual era mucho más fácil, económico y al alcance de todos hacer animación. Un oficio muy tradicional que se ha ido perdiendo frente a las nuevas tecnologías. Cruz Delgado a sus 91 años aún hoy sigue dibujando,  por mero placer, a su personaje Molécula y interesándose por todo lo relacionado por el medio.

Delgado a lo largo de los años ha archivado y conservado el material más interesante de sus estudios, miles de dibujos, bocetos, fondos, acetatos, animaciones.... Una historia viva de la animación española y la única que se conserva, porque la obra de otros realizadores como Arturo Moreno o José Luis Moro se ha perdido. Recientemente la Filmoteca Española ha adquirido todo este patrimonio por 150.000 euros. Una historia viva de un tipo de animación que ya no existe y la única española que conserva material.



Para saber más: Entrevista a Juan Álvarez ( ex trabajador de Estudios Cruz Delgado)
Cruz Delgado un quijote de la animación española (DVD)
Libro:  De  Don Quijote a los Trotamusicos de Jorge San Román y Cruz Delgado Sánchez. Diabolo Ediciones