jueves, 12 de noviembre de 2020

Reseña cómic: Corredores aéreos de Étienne Davodeau, Christophe Hermenier y Joub / Ediciones La Cúpula



Al llegar a los cincuenta, es común sentir con tristeza que estas a más allá mitad del camino. ¿Qué has hecho con tu vida? ¿Qué te espera a partir de ahora? Las personas pasan por esta crisis con más o menos intensidad. Yvan, el protagonista de esta historia, los acaba de cumplir, y además su último año no ha sido muy bueno, ha perdido a sus padres, su trabajo y la relación con su pareja esta algo tocada… La crisis no solo es de edad. Bienvenidos al auténtico viaje emocional que propone la obra Corredores aéreos, publicada el pasado año en Francia y ahora en un buen tomo por Ediciones la Cúpula

 
El cómic está realizado a seis manos por Étienne Davodeau, Christophe Hermenier y Joub. Y parte de una situación vivida en el pasado por los tres, cuando fueron invitados a una fiesta por un conocido que cumplía cincuenta años cuando ellos tenían veinte. Aunque la fiesta fue por todo lo alto para ellos, y con más de un secreto, pensaban que el casi desconocido homenajeado era patético y estaba acabado, pero ahora son estos creadores los que tiene esa edad. Christophe Hermenier también pasó en un año por la muerte de sus padres y la pérdida del trabajo, así que realidad y ficción se integran en esta historia. Étienne se encarga del fluido dibujo con el color de Joub.  Además Corredores aéreos presenta de una manera original y un tanto desconcertante dos páginas con fotografiás de objetos cada cierto número de paginas. Estos objetos son fotografías reales que hizo Christophe Hermenier a los objetos de su infancia y personales de sus padres, una vez estos murieron y antes de poner su casa en venta. Este fue el otro germen del cómic, pues a partir de las fotografías Hermenier realizó páginas con dibujos que mostró a sus dos amigos Étienne Davodeau y Joub y de ahí surgió la idea de contar la historia.



Corredores aéreos no es un cómic triste o melodramático. Asistiremos al viaje interior que tendrá que hacer su protagonista. Sentiremos su tristeza, melancolía, desorientación y pesimismo, pero aún así irá descubriendo otras facetas que desconocía de la vida gracias a su entorno. Porque el cómic tiene un plantel de secundarios tan bien construidos como Yvan. Tenemos al matrimonio de amigos que le ceden la casa en las Montañas Nevadas de Yura al norte de los Alpes y el hijo de estos, de unos veinte años y algo viva la virgen, con el que Yvan se podrá comunicar más auténticamente que con sus dos propios hijos distantes no solo porque están lejos.


Seremos participes del deambular con desánimo de Yvan por la gran casa y los paisajes blancos de Yuta. La soledad y la negatividad del protagonista están retratadas de manera perfecta por cómo se expresa y por esos silencios en las viñetas, un miedo a hacerse mayor y no servir para nada, pero como he dicho no es un cómic deprimente. Las conversaciones no caen en estos tópicos y se nos presentan naturales pero también contundentes, emotivas y esperanzadoras. Las relaciones con los hijos, mujer, amigos y vecinos están muy logradas y es que los personajes son muy reales, como si el lector fuera un espía de sus vidas.

Muchos hemos pasado por el mal trago de poner toda nuestra vida en cajas, pero Yvan se encuentra a la vez con las cajas de las pertenencias de sus padres. Tendrá que gestionar también el trato con su hermano y la venta del piso de sus padres. Todos hemos sentido la soledad, más o menos a menudo, y hemos querido contar con nuestros amigos, y la mayoría de estos no han estado ahí. Corredores aéreos toca todos estos temas de la realidad cotidiana con aparente sencillez. Un cómic pausado e intimista de conversaciones y silencios prolongados en páginas en las que el protagonista camina por la nieve o realiza otras tareas del día a día en las que no hay ningún dialogo. El protagonista irá descubriendo a través de su entorno que no todo es negro, que la vida se puede seguir viviendo con vitalidad a pesar de los achaques de la edad, aunque el ritmo sea otro, en definitiva, que hay incertidumbre pero también esperanza.

Siendo un cómic donde priman las conversaciones las páginas se dividen en unas once viñetas con diferentes planos de los interlocutores, intercalando a veces planos de lugares para hacerlos mas amenos. Los paisajes tienden a mostrarse en viñetas amplias y rectangulares dando esa sensación de paisaje nevado amplio y un poco vacío.

Corredores aéreos es un cómic introspectivo que esconde secretos de juventud, la contundencia y los sinsabores de cumplir los cincuenta, pero también los valores positivos de la amistad a lo largo del tiempo, las relaciones rotas, las relaciones con los hijos y los hermanos, el conocer nuevas personas y de cómo afrontamos la pérdida de nuestros padres. Como hemos dicho ¡la vida misma!. Y sobre todo asistiremos al cambio de pensar del protagonista. Un cómic autentico que te hará meditar sobre el sentido de la vida y sin duda te emocionará en algunos pasajes. Y, que quede claro, la vida no acaba a los cincuenta.

CORREDORES AÉREOS de
Étienne Davodeau, Christophe Hermenier y Joub
Ediciones La Cúpula
Páginas: 116 . Color
Formato: 21,2 x 27,4 cm. Rústica con solapas
PVP:22,50€




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