domingo, 31 de julio de 2016

Un recuerdo para Ángel Nadal Quirch (1930-2016)


Para el gran público que alguna vez ha sido lector de tebeos, si hablamos de Francisco Ibáñez, Jan o Escobar es muy posible que hasta conozca alguna de sus creaciones, pero hubo muchos otros dibujantes que aunque fueron historia viva de la editorial Bruguera y marcaron también con su obra a otros autores, y fueron muy buenos, por circunstancias diversas trabajaron para el mercado extranjero y pasaron más desapercibidos en España. Geniales dibujantes como Ángel Nadal Quirch, recientemente desaparecido a los 86 años de edad.


Nadal, que así firmaba, nos dejó el 26 de junio de 2016, con una vida consagrada al dibujo. Él siempre quiso ser pintor pero empezó muy joven como ayudante del dibujante Ayné y ya no se separo de las viñetas. Y eso que empezó repasando los marcos de las viñetas y yendo a cobrar a las editoriales por los trabajos publicados. Pronto dejó el trabajo de ayudante e hizo sus pinitos en las editoriales Ameller, Marco y Valenciana con personajes como Sindulfo Sacarina (1948). Aunque su dibujo es habitualmente caricaturesco y humorístico, también realizó algunos dibujos realistas para cuadernillos de aventuras. Con 18 años entró en Bruguera y comenzó a publicar en la revista Pulgarcito. Al mismo tiempo que entraban en ese popular semanario Escobar, Peñarroya, Iranzo y Urda.


Según una entrevista publicada  en le Diari d´Andorra con motivo de su estancia en el Salón del Cómic de Andorra de 2002: “Trabajar en Bruguera era una meta para todo el que se dedicaba a este oficio, entre otras coas porque era la que más pagaba. Cuando yo empecé, puede que fuese un poco mas fácil entrar porque no había muchos buenos dibujantes, la mayoría estaban fuera a causa de la guerra. Aun así yo siempre me he considerado un obrero de la historieta, nunca un artista. Reconozco que ha habido gente de mi generación y de después, que dibujaban mejor que yo. Comencé con unos dibujos espantosos, pero tuve la suerte de publicar algunas series que tuvieron éxito y así pude ir adquiriendo experiencia en la profesión”

Algunas de sus creaciones: Casildo Calasparra (1948) que presentaba la difícil vida matrimonial entre un oficinista algo vividor y su caprichosa mujer, Sandalio Pergamín (1948), Don Folio (1951), Don Cloroformo (1951). Adquirirán más popularidad Matilda y Anacleto matrimonio completo (1954) y Maripili y Gustavito todavía sin pisito (1958) ya en la revista Sissí que mostraba la vida diaria de una pareja de clase media con sus problemas económicos para vivir juntos y casarse o Pascual Criado Leal (1953-1960), un mayordomo algo torpe pero con genio y el señor algo tirano al que sirve, fue una de sus series mas populares y longevas.


El cuidado en la la composición de las figuras, sobre todo femeninas, y la atención hacia las modas en sus trabajos provocaron el nacimiento de series de humor cotidiano relacionadas con una visión más amable de la vida en pareja, aunque no por ello exentas de un cierto tono críticoAntoni Guiral, Cuando los cómics se llamaban tebeos.

Antoni Guiral, en el tomo Pascual Criado Leal de Clásicos del humor, afirmaba lo siguiente sobre esta serie: “El suyo era un pincel delicado y elegante, de formas redondeadas y sutiles que aportaban una puesta en escena muy enriquecedora a cada historieta: los movimientos de sus personajes eran sutiles pero efectivos y, cuando así lo creía conveniente para situar al lector, sabía detallar con mimo los escenarios en los que transcurría la acción


Nadal fue un autor completo por que supo dibujar en todos los estilos. En España ademas tenía que crear el guión, dibujo y rotulación. Sus bellísimas y estilizadas mujeres dibujadas chocaban con lo caricaturesco de sus personajes masculinos. En DDT destacaban las tiras de chistes gráficos Las mujeres de Nadal (1958) con un muy velado erotismo. Como la censura era brutal, no en las ostias y porrazos que le propinaba el esposo a la esposa, el sutil erotismo de Nadal era claramente un éxito, pues no había nada así en otras series.


Cuando volvieron los autores renegados a Bruguera después de la “fallida” revista Tio Vivo, la editorial les pagó 50.000 pesetas a cada uno de los dibujantes. Nadal, aunque se había quedado, también solicitó esta compensación, pero Bruguera se negó a ello. Además en Bruguera firmabas la cesión de todos los derechos de los personajes incluso de los televisivos, cuando aún no existía la televisión en España. Por eso Nadal solo estuvo 12 años en esa editorial, abandonándola en unos años en los que Bruguera lo era todo en el mundo editorial en España.


Ahí empezó su periplo historietista fuera de nuestro país. Viajó a Inglaterra para realizar pruebas de dibujo, aunque después trabajo desde España a través de Bardon Art. Nadal dio vida al hijo de Buster, un personaje creado para unas tiras de periódico. Estuvo 11 años en la editorial Fleetway creando cientos de historietas humorísticas con tiradas en publicaciones de ochocientos mil ejemplares. Como curiosidad, a la postre muchas de estas variadas historietas fueron traducidas y publicadas por Bruguera. Cuando el trabajo flaqueó en Inglaterra por la perdida de las colonias, se fue a Alemania. Allí le publicaron historietas del oso Bussi  y historias de la moneda en cómic editada por una Caja de Ahorros. También en este país dibujó las primeras historietas no enfocadas a un publico infantil-juvenil para una revista erótica llamada PiP Internacional. Nadal contaba que una vez se armó un follón en la aduana de un aeropuerto español, al volver de Alemania cargado con un montón de ejemplares de revistas de esta editorial en la que trabajaba y que utilizaba para documentarse. Aún no había muerto Franco. Los guardias decían que no podía entrar ese material en el país. Él defendía que era su trabajo y en cierta manera divisas para España. Al final un superior del aeropuerto le comunicó que tenia que solicitar un permiso del ministerio. Las revistas aún deben estar ahí.


Más tarde se desvinculó de Bardon Art y trabajó directamente para editoriales alemanas y ahí estuvo hasta el día de su jubilación, aunque siguió colaborando con ellos hasta hace bien poco. Asimismo, como trabajo de encargo llegó a dibujar cómics Disney para una agencia danesa.

Nadal sufrió un infarto hace algunos años y lo pasó muy mal. El dibujante contaba la anécdota de que el cardiólogo le prohibió el tabaco tras sufrir el infarto. Nadal se recuperó y volvió a su trabajo, pero cuando volvió a dibujar sin fumar vio que el dibujo no le salia, borrando una y otra vez sus creaciones, hasta que al final se encendió un cigarro, cogió el lápiz y, ostia, todo volvió a brotar otra vez. La creatividad siempre lucha por salir.